Aunque casi nunca calla y a veces grita, muchas veces cuesta darse cuenta que aquí esta.

Se viste de mil colores, te envuelve, te acaricia... Compañero de toda la vida, de vez en cuando me encierro a solas con el.

Difícil es encontrarle en lugares abierto, pero si allí me regala su presencia, me proporciona una gran paz interior. Es capaz de invadir tu entorno sin que lo veas, no tiene olor ni textura.

Es a la vez imponente y muy frágil, se asusta por nada. Si le quieres, escuchará hasta tus más íntimos secretos, Si le temes, se podrá volver en tu peor enemigo.

Shhhhhh, Por favor, no lo rompas!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Copyright textos y fotos © Pascal Leurquin