Ambuco había quedado impresionado por la belleza de Despiporé. Jechael y Davirá estaban escuchando con gran atención el relato del encuentro. Ambuco ponía mucho empeño en describir la belleza del lago Cassei, de la casa de su hermanita, de la gentileza de la gente del bosque. Unas lagrimas corrían en las mejillas de la hermana mayor.

 

Una vez presentados, Despiporé, la reina de las ondinas y Ambuco se sentaron en el porche y Ambuco expreso la inquietud de sus hermanos mayores a Despiporé. Esta explico que se había marchado de casa por las burlas de todos acerca de sus alas que nunca se iban a desplegar. Se había sentido apartada y había decidido hacer su vida y buscar un lugar donde estaría aceptada por quien es y no por su apariencia. Aquí la habían recibida con mucho cariño, le habían ofrecido la cabaña al lado del lago y habían puesto todos de su granito de arena para ayudarla a acondicionarla.

 

Su diferencia no era tema de comentarios y desde que se sintió a gusto consigo misma empezó a darse cuenta que podía ayudar a la gente. Poco después de empezar con esta labor, sus alas habían empezado a despegarse y crecer hasta llegar a ser la admiración de todo el país.

 

Despiporé recordó que Ambuco nunca había hecho ningún comentario desafortunado acerca de ella y que siempre se había portado muy bien con ella cuando se cruzaban por los prados. El no se acordaba, demasiado ocupado entonces en hacer las típicas tonterías de un adolescente. Recordaba que siempre había un gran grupo de niños jugando a la entrada del bosque pero no les hacia mas caso que un distraído saludo cuando se encontraban.

 

Testigo de un largo día de charla solo interrumpida por una breve comida, el lago empezaba a perder brillo . El sol ya estaba preparando su lecho.

La reina de las ondinas invito a Ambuco a quedarse unos días en su gran casa y así poder seguir poniendo al día a Despiporé de las novedades del pueblo desde su partida.

 

A estas horas Davirá y Jechael ya sabían que Ambuco estaba con su hermana pequeña. Al parecer algún silfo dijo a un saltamontes que un extranjero había venido a consultar a Despiporé sobre la posibilidad de volar a pesar de sus alas pequeñitas. El saltamontes se encontró con un nomo y le dijo que una criatura sin alas fue a ver a una mariposa curadera para poder volar. Por supuesto el nomo dijo a una hada que un pobre loco se había presentado en el reino de los silfos en busca de unas alas para volar. Al enterarse de la noticia la reina de las hadas se rió mucho y mando un breve mensaje a los hermanos mayores diciéndoles que Ambuco había encontrado a Despiporé.

De este hecho nació la creencia popular de que Despiporé había prometido enseñar a volar a Ambuco.

No hace falta decir que Jechael empezó a pasar todo su tiempo libre tratando de recordar el tamaño de las diminutas alas de Ambuco, adivinar su peso aproximado, y lanzándose en cálculos imposibles, averiguar si su hermana tenía alguna posibilidad de cumplir con su promesa.

 

El secundo día paso igual de rápido y si bien Ambuco no pudo convencer a Despiporé para que viniera con el al pueblo, convinieron que Ambuco volvería pronto con los hermanos a visitarla. Despiporé dejo saber a Ambuco la alegría que sentía de haberle conocido y agradeció su oferta de volver con sus hermanos. Se despidieron prometiéndose mantener el contacto con acuidad.

 

Los tres estaban planificando su visita al lago Cassei cuando apareció Mazja. Una libélula se había encargado de volar hasta el escondite de Ambuco para avisarle de tan peculiar visita.

Escoltada por una nube de guardias y curiosos, pidió al mayor de los sabios acompañarla hasta la casa de Ambuco. Este, sin hacer preguntas, se levanto y emprendió camino acompañado por Mazja sola. Considerada por todo Shibilandia como una diosa, esta bella mujer tenia la facultad de estar al corriente de todos los acontecimientos de todos los reinos. Se dice que el primer día de cada temporada se reunía con los reyes y reinas del universo y pactaban los deberes de cada uno para mantener la paz y la felicidad en toda parte. Si es cierto que era muy asequible, pocas veces emprendía viaje por lo ocupada que era mediando en cada pequeño conflicto que surgía en tan grande universo.

 

Mazja se alegro de conocer a Ambuco. En mas de una ocasión se hablo de el en las reuniones periódicas de los mayores. Ambuco aunque intrigado por esta visita recibió a Mazja con su legendaria sencillez. Nunca se notaba diferencia en su trato hacia reyes o seres del montón.

Jechael y Davirá se marcharon impresionado por este encuentro tan excepcional y Ambuco invito a Mazja y al sabio a sentarse.

Todo lo dicho acerca de la Diosa parecía cierto. Si antes que llegara ella a casa de Ambuco los árboles no paraban de hablar entre ellos produciendo este ruido de fondo que achacamos al viento, ahora solo se escuchaba la música lejana del agua de la cascada. Se desprendía una paz increíble de este silencio respetuoso. Mazja imponía por su elegancia, porte, belleza y sencillez.

 

Después de intercambiar banalidades y opiniones acerca de la desgraciada caída reciente de una estrella fugaz en la casa de un habitante del bosque de las hadas, de la buena labor de un nomo pegando los trocitos de otra estrella rota pero con ganas de seguir brillando en el cielo, Mazja comento a Ambuco que el motivo de su visita era su encuentro con Despiporé.

Empezó por agradecerle su interés en encontrarla después de saber de ella por sus hermanos y conocer su preocupación.

Ambuco le pregunto entonces porque nadie le había dicho que Despiporé era tan guapa. Y Mazja le contó que solo pocos reyes y reinas sabían de ella, ninguno sabía donde vivía hasta su reciente visita y que su empeño en encontrarla ignorando este detalle solo podía honrarle más.

 

Mientras los habitantes del pueblo comentaban la anécdota de la visita relámpago de Mazja en casa de Ambuco, los sabios reunidos en la cueva de meditación, lejos de cualquier oído indiscreto, escuchaban a su mayor contarles todo lo aprendido en esta tarde de invierno. Despiporé tiene un destino grandioso, es la protegida de Mazja, la visita de Ambuco al lago de los silfos iba a traer algunos cambios en la vida de Shibilandia. La diosa no había revelado nada mas y levantaron la sesión mas intrigados todavía.

 

Jechael y Davirá estaban todos oídos al relato que les hacia Ambuco de la visita de Mazja. Se alegraron saber que su hermanita había dicho a esta que tenia mucha ilusión en reencontrarse con ellos. La emoción les impidió preguntarse porque este encuentro había levantado el interés de la Diosa, ni como esta conocía a su hermana.

 

Decidieron viajar al lago de los silfos antes de la llegada del frió y la nieve. Prevenidas, las ondas prepararon una gran cena de bienvenida. Despiporé resplandia todavía mas que de costumbre y la reina la invito a almorzar este día en su casa. Hablaron hasta la atardecer de la juventud de Despiporé y del reencuentro después de tanto tiempo con sus hermanos.

 

Jechael y Davirá nunca habían recorrido tanto mundo y se maravillaban de cada lugar nuevo que atravesaban. Comentaban intrigados el acogimiento que les hacían en cada pueblo por ellos desconocido, y el parecer que todo el mundo conocía a Ambuco de toda la vida. Almorzaron en el mundo de las marismas, a medio camino del lago Cassei. Un mil pies les amenizo la comida tocando piano, guitarra y batería simultáneamente el solo.   

 

Jechael meditaba en el camino esta idea de enseñar a volar a Ambuco. Les resultaba penoso ir caminando a su lado, pero ir volando les hubiera obligado a dejarle solo en los caminos.

Prestaban mucha atención a las explicaciones que les daba Ambuco acerca de cada nueva planta que se encantaban, se paraban admirando flores desconocidas en sus prados, y mientras Jechael se volvía a perder en sus cálculos sabios, Davirá no paraba de hacer preguntas acerca de las costumbres de tantos seres maravillosos que se encontraban en cada región.

 

Ya de noche y notando el cansancio llegaron al bosque de los silfos. Si en su primer viaje Ambuco se encontró con un joven guardia, esta vez les esperaba un grupo de silfos dispuestos a guiarles hasta la casa de los reyes. Una ondina salio volando para avisar de la inminente llegada de los invitados y Despiporé, desplegando sus majestuosas alas, emprendió vuelo hacia sus hermanos.

 

El reencuentro fue muy emotivo. La cometida se alejo un poco de los tres hermanos y emprendió camino hacia la casa de los reyes. Deslumbrados por la belleza de su hermana menor, por su madurez y los conocimientos que parecía tener, Jechael y Davirá no terminaban de creerse lo que ocurría. Ambuco estaba comentando a la reina de las Ondinas su encuentro con Mazja cuando por fin volvieron a aparecer los tres hermanos.

 

Fue una cena festiva para todo el reino y ya bien tarde las mariposas despegaron rumbo a la casa de Despiporé y Ambuco se retiro en su habitación.

A la mañana siguiente Ambuco se paseaba a la orilla del lago Cassei cuando apareció Despiporé. Esta le agradeció lo que había hecho por ellos y se rieron mucho cuando ella le dijo que su hermano había tratado de convencerla que con unas alas tan pequeñas jamás podría enseñarle a volar. Y poniéndose seria añadió que a pesar de ello le gustaba el reto.

 

El día transcurrió con mucha alegría. Las minúsculas ondinas trataban de seguir el vuelo de las mariposas mientras Ambuco escuchaba los silfos relatar la llegada de una Despiporé apagada en el lugar y su desarrollo. La venida sorpresa de la reina de las hadas para cenar con el grupito en casa de los reyes del bosque puso el broche de honor a tan bella jornada.

 

Después de la cena Ambuco fue a dar un paseo con la reina de las hadas por el bosque desnudo. El viento frió empezaba a hacerse notar y una ligera niebla daba un aire inquietante a los alrededores. Con mucho tacto le pregunto la hada su parecer acerca de Despiporé a lo que contesto que a pesar de la diferencia de edad se sentía muy a gusto con ella y que le deslumbraba su belleza. Ella le comento que Mazja le dijo que Despiporé iba a necesitar de su ayuda para poder cumplir con el destino que la esperaba. No pudo darle mas explicaciones pero cuando le dijo que iban a verse mas a menudo desde hoy, Ambuco se quedo perplejo. Como y porque conocía Mazja a Despiporé ¿? Porque tanto empeño de los reyes y reinas en facilitar su encuentro con ella ¿? Empezando por el porque de su empeño en encontrarla después de oír hablar de ella por sus hermanos ¿?