El
De pie delante de mi, desnuda con tus
botas nuevas de cuero negro, tus medias, y tu tanga, las manos esposadas
detrás de la espalda....
Una pequeña mueca de dolor se dibujo en tu cara cuando te aprese los pezones
erectos con las pinzas previstas al efecto.
Cuando te dije que ibas muy vestida a mi gusto te
atreviste a decirme que no, lo que me enfado mucho. Te quite la tanga y te
ordene darte la vuelta. Te levante las manos y empecé a darte ligeramente con
el látigo en el culo. Los sonidos que salían de tu boca a cada golpito me
pusieron muy cachondo y después de comprobar con un dedo que estabas muy
mojada decidí meter el mismo en tu agujero.
Vaya buena ideas habías tenido de pedir todo eso a
los Reyes Magos.
Después de jugar un poco con mi dedo en tu culo,
emprendí la tarea de introducirte las bolas chinas por el mismo lugar. A cada
intento tuyo de darte la vuelta recibías un latigazo y decidiste entregarme tu
culito.
Una vez las cuatro bolas metidas, mis dedos fueron
a jugar con tu coño. Lo tenias calentito y te ayude a darte la vuelta.
Entonces te dije de abrir bien las piernas para que pueda usar el ultimo
regalito que habías traído. De pie así delante de mi, tenia tu cuevita a nivel
de mis ojos. Veía tus labios brillar de humedad. Entonces empecé a acariciarte
el clítoris con el vibro. Y poco a poco te lo entre entre tus piernas.
Mis manos jugaban con las pinzas en tus pezones y empezabas
a morderte los labios cuando de repente te invadieron unas olas de placer y
cerrando los ojos te entregaste a tu orgasmo.
Una vez terminado mi orgasmo, mordí mis labios, pasé mi lengua por los tuyos
y te dije: ahora tu turno mi amor.
Cogiéndote de la mano te llevé al suelo y poniendo tus brazos por encima de
la cabeza comencé a esposarte a la pata del sillón "comencemos la sesión
amor". De pie delante tuya, puse una de mis botas de tacón encima de tu
pecho mientras cogia en mis manos el látigo con el que me habías azotado. Lo
pasé por tu boca y lo fui bajando por tu cuerpo mientras notabas el tacto
frió del cuero sobre tu piel, lo llevé suavemente hacia tus inglés
acariciando tu palo mientras lo bajaba hacia tu culo. Jugando con él en tu
entrada, cada vez más abierta te pregunté ¿te gusta? o quieres más .... tu
mirada me lo dijo todo.
Me senté encima tuyo con una pierna a cada lado de tu cuerpo, lo que te
dejaba ver mis medias de rejilla terminadas en un femenino liguero
acompañadas de mis botas .... tu me habías quitado el resto anteriormente
¿recuerdas?
Comencé a morder y pellizcar tus pezones, cuando levante mi cabeza, fijé mi
mirada en tus ojos y te comenté: "vamos a utilizar el regalito de esta
mañana". Metí mis manos en cada una de mis botas y ahí estaban, las dulces
pinzas. A cada lametón de mi lengua sobre tus pezones, las coloqué. Dios!!
tu boca se abrió mientras un sonido de placer salía de ella.
Fui bajando lentamente sobre tu cuerpo, mi dedo se introdujo en tu culo
mientras dibujaba círculos dentro de él. Algo frió recorrió la entrada de tu
cueva mientras mi dedo salía de ella .. si, amor, dos bolas chinas estaban
dentro mientras las acompañaba de un suave masaje. Mi boca se apodero de tu
polla y mi lengua la comenzó a recorrer. Tu cuerpo se movía intentando
decirme que querías penetrarme ... ¿pero? me incorporé, me fui hacia tu boca
y rozándola con la mía, te susurré: "voy a sacar las bolas, tengo preparado
un gel especial para ti, un vibro que esta deseando conocer tus paredes ¿lo
quieres probar? Nuevamente tus ojos y ese "si" casi jadeante me dieron
salida.
Suavemente puse el gel el el vibro (enseñándotelo como lo hacia) y en la
entrada de tu culo ... fui pasando lentamente el vibro por la entrada de tu
cueva mientras mis ojos penetraban en los tuyos. Comencé a acariciar tu
entrada hasta que lentamente fui introduciéndolo y entrándolo dentro de ti.
Tus movimientos lo acompañaban de fuera a dentro, lo seguías sin querer
dejarlo escapar. Mientras continuábamos con ese baile, mi boca comenzó a
masturbarte. Tu cuerpo se arqueaba, tu respiración se aceleraba y tu boca se
desfiguraba .... poco después en un susurro con la respiración entrecortada
dijiste "ya no, ya no puedo más" y tus gemidos se entregaron al placer y tu
orgasmo recorrió toda tu piel.
Segunda parte escrita por C.
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