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Aproveche el viaje en metro para imaginarte. Miraba a las chicas guapas que estaban en el vagón, preguntándome si ibas a ser un poco más alta, poco más bajita, los pechos mayores o menores, las caderas más o menos anchas…. Buscaba tu reflejo en cualquier chica guapetona que te pareciera un poquito de cara. Iba con mis tradicionales vaqueros y camiseta, suéter puesto y chaqueta en la mano. Como vendrías tu? Si no hacia frió, tampoco hacia calor, y con el atardecer entraba un vientito como helado que no favorecía una ropa muy ligera. Pondrías tus botas altas debajo de esta falda larga que te daba un aire juvenil ? Esta blusa que solo se abrocha hasta media altura dejando adivinar unos pechos firmes y orgullosos? Encontré un bar donde podía esperarte sentado. Cogi el periódico de la barra. No me enteraba de lo que decía, ni de lo que pasaba a mí alrededor, de repente me sentía mucho menos seguro de mi mismo.
Ya son las 5. Que me pongo… que me pongo?? Dios, dos días con la misma pregunta e ya tengo que marchar… La perra, me olvide apartar su manta. Tendré todo en el bolso ? Centrate chica, una cosa a la vez. A ver, me pongo estos calcetines mismos y que se atreva ese a hacer cualquier comentario. Esta falda larga no es demasiado ligera. Ira bien con mi suéter beige sin mangas. Que hago, me pongo sujetador o nada? Si, sin el no estoy a gusto en la calle. Braguita, braguita, donde tenia esta braguita de encaje sexy? Nada no hay tiempo, esta misma. |
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Dios, el tiempo corre, voy a llegar tarde. Me olvide llenar el depósito de gasoil. Esos nervios. Quien me mandaría a quedar con un desconocido para pasar tres días en un hotel sin saber nada de el.
Las 8, estará en llegar aunque con el trafico no sé. Ya me di 3 paseos y me tome 3 cafés. Vaya nervios. E yo que pensaba no fumar para no oler demasiado a tabaco, voy ya medio paquete en 3 horas. Voy a tomar otro café y a cepillarme los dientes… esta impresión de frescura viene bien! Un chicle, y a dar otro paseo… allí viene un Seat… será ella? Ralentiza, busca aparcamiento, es ella! Que hago ? Voy hacia allá, espero que se baje del coche ? Me tiemblan las piernas. Dios que guapa parece, no la veía tan alta, serán sus tacones ? Se acerca, sonríe, que sonrisa mas bonita… empujado por unas manos invisibles me encuentro de repente abrazándola, dándole un beso, el beso! Que bueno, que maleo, me da vuelta la cabeza. Que dulzura, no me atrevo a dejar de besarla, no quiero decir nada, escuchar nuestros corazones latir. Se me hace un bulto por debajo de la cintura, un deseo incontrolable me invade. Se habrá dado cuenta a través de su chaqueta ?
Soy genial, le dije a las 7,30 – 8 y llego a tiempo. Que cansancio esta carretera! Encontrare esta calle fácilmente ? Creo que es por aquí… me pase todo el viaje pensando en como actuar cuando lo vea... me quede en blanco… que hago, ya entro en la calle. Tranqui chica, estas en posición de fuerza, el solo es un hombre más que esta pendiente de ti. Será el, allá ? Y solo lleva esta mochila ? Pero si allí dentro no le caben ni siquiera los calzoncillos de recambio. Bueno aparco aquí. Este tonto me esta mirando quedándose de piedra. Será idiota ? Es alto, el suéter le hace menos delgado. No esta mal… Hombre no es una belleza pero tiene la cara igual que con la cam. Parece acojonado el pobre, pero tiene pinta simpática. A ver, salgo del coche y voy hacia el con paso firme, seguro. No vaya a ser que piensa que también estoy atemorizada. Por fin se mueve, sonríe, una sonrisa de esa tonta. Y antes que me de cuenta me abraza, joo como aprieta, no se dará cuenta ? Antes que le diga hola me metió la lengua en la boca… empezamos mal! Bueno, mal, es un decir, besa bien, sensación agradable, calorcito.
Por fin me separo de ti y te miro, no se si reír o llorar, eres tu, existes, te toco, tu olor me emborracha. Tienes unos ojos aun mas bonitos que en internet. Dios que flechazo, que locura, e ya empiezo a hablar, tranqui Pascal que no se te entiende nada, no digas demasiadas bobadas, compórtate, sangre fría… que es lo único que puedo mantener algo mas tibio. Me hablas con tu dulce voz y no me doy cuenta que me llevas hasta el coche. De repente me encuentro sentado a tu lado, y estamos camino a Toledo. Me siento bien, hay mucha naturalidad y risas, vamos bien.
Vaya ojos tiene! Parece que va a llorar… me gusta cuando me mira así. Vaya hombre, ya abrió la boca… algo me ha dicho pero no entendí nada. Quieto macho, calla, déjame a mi. Ala, voy a llevarlo al coche, sentarle e ya se relajara. Vaya risa, va a ser que lo nuestro debía de ser. Parece que nos hemos dejado ayer y que nos conocemos de toda la vida. A ver si me concentro en la carretera, pero con el mirándome tan fijamente no es fácil. Parece que mi cuerpo responde al suyo. Unas cosquillas me interpelan de vez en cuando por algunas partes sensibles.
Ya en confianza, hablando de nuestras charlas en internet, te pregunto si al final viniste con calcetines o medias debajo de esta bonita falda. Tu me dices que ya veré… y al preguntarte si llevas sujetador te sonrojas, me rió, me dices que vaya atrevimiento, y que lo tendré que comprobar yo mismo. Al oír esta última frase se me vuelve a inflar este bulto molesto entre las piernas. Ya va mi mano acariciándote el pelo, despacito. Dejo correr mi dedo hacia tu cuello, tu hombro medio desnudo, tu brazo… luego bajo por tu costado averiguando si llevas sujetador. Me estoy poniendo a mil.
Ala, que si tengo sujetador… que poco tiempo le duro la timidez! Le digo que lo comprobara. Su mano recorriendo mi pelo me da escalofríos, y cuando deja su dedo caer suavemente en mi cuello pierdo la concentración. Es que se atreverá a bajar con su mano ? Dios, su mano baja por mí costado… sigue, sigue, no, no siguas, no, vamos a tener un accidente… Siento humedad entre mis piernas… tengo ganas de estar en el hotel, olvidarme de la carretera y poder disfrutar de esta sensación.
Ya estámos en la recepción. Le salio una sonrisa a penas perceptible al chico este cuando le dije que los Sres. L.. Nos dio la llave y subimos a la habitación. No podía esperar mas y la puerta cerrada te bese de nuevo como un loco afamado, y empecé a desnudarte sin mas, de manera torpe, tu ayudándome y quitándome la ropa. Con voz dulce pero firme te pedí que te acostaras, te bande los ojos y te ate las manos al cabezal de la cama. Tenía una erección del diablo, no sabia si violarte en este mismo momento o llevar a cabo mi plan. El recepcionista había cumplido con lo pedido y tenia una cubitera con una botella de espumoso preparada.
En recepción diste tu nombre y después de bien pocas palabras y formalidades me llevaste hacia la habitación, y sin más después de besarnos y desnudarnos me ordenaste tumbarme en la cama. Habías decidido tomar la iniciativa. Me recorrió un escalofrió de placer pensando en lo que me habías preparado. Que iba a pasar ¿? Me bandaste los ojos y ataste las manos al cabezal de la cama. Me estaba poniendo a mil, eso de estar a tu merced me excitaba al máximo. Antes de que te incorporaras en la cama ya estaba yo apretando los muslos alternativamente presionando y rozando mis labios uno contra el otro. De repente sentí un escozor fuerte en el pezón derecho, que se erigió inmediatamente. Habías cogido un hielo de no sé donde y empezabas a jugar con el alrededor de mi aureola. Las gotas de agua derramándose por mi flanco me ponían la piel de gallina. Sentía tu lengua recorrer mi otro pecho mientras tus dedos empezaban a indagar en mi coño. Habíamos empezado hacia bien poco pero ya anhelaba sentir tu sexo caliente dentro de mí.
Me dolía de deseo pero esta sensación de frió y caliente, esta piel tan dulce, esos pechos tan bellos me decían de esperar, de no apresurarme demasiado. Ver tu cuerpo removerse tratando de huir del frió, buscando mi lengua para que te secara, tratando de quitarte las ataduras me hizo estar a punto de correrme. Tus gemidos cuando empecé a masturbarte, tus labios torcidos, tus suplicas razonaban en mi cabeza, me hacia querer mas, me volvían mas bestia a cada instante. Percibía tu olor femenino mezclándose con nuestro sudor. Suave perfume, atracción animal…
Me contorsionaba como una loca, bailando con mis caderas, suplicándote. Me tocaste los pies con tu sexo y subiste despacito a lo largo de mi cuerpo. Empezaste a masturbarme con tu dedo, cada vez más rápidamente. Cuando me sentiste a punto de correrme te quitaste de golpe y te sentaste encima de mí. Me colocaste tu polla entre las tetas y apretándolas con tus manos empezaste a ir y venir hasta soltar tu leche en mi cuello. Yo seguía bailando a oscuras, tirando de las ataduras de las manos tratando de desatarme para poder masturbarme ya que me estaba volviendo loca de placer. Cruzaba las piernas apretando lo mas fuerte posible, a punto de correrme. Me ardía el sexo.
No podía esperar mas y me sentía con fuerzas y deseo suficiente como para aguantar toda la noche, así que hice algo que nunca había hecho antes… cuando te sentí a punto de llegar, quite la mano de tu sexo, y arrodillándome alrededor de tu cuerpo, empecé a masturbarme con tu pecho. La verdad es que nunca fue una fantasía mía pero quería eyacular ya para poder sentir de nuevo las ganas invadirme. Esta postura me permitía verte bien la cara deformada por el deseo. Me sentía muy sádico y esta sensación no me disgusto. Otra vez te tocaría a ti. Fue una corrida tremenda, te inunde el cuello de mi semen y decidí seguir con mi juego, egoístamente, y hacerte llegar al borde de la locura. Un traguito de cava cada uno, ayudándote sujetando tu cabeza, y empecé de nuevo a indagar entre tus labios. Me tomaba el tiempo de mirar tu sexo así ofrecido y muy mojado, antes de sacar una sorpresa que había encontrado la semana anterior en una tienda nueva que acaban de abrir en mi isla.
Apenas te liberaste que te levantaste, me dijiste que por chica mala y viciosa me ibas a dejar atada y que me preparase a sufrir más. Te oí moverte en la habitación. A tu vuelta me levantaste la cabeza y me dijiste de colmar mi sed. Creo que me tome la copa entera de una sentada. Apenas podía respirar por la excitación y si pudieses haber visto a mis ojos, hubieras vistos dos ojos de loca suplicando meterme lo que sea entre las piernas y terminar de satisfacer a mi clítoris. Volviste al ataque metiendo tus dedos en mi vagina. Los sacaste rápidamente y acto seguido me entraba algo por el ano. Eran bolas chinas... me encantan. Me metiste por lo menos 5. Cada vez que entraba una y se cerraba mi culo me daba una descarga eléctrica en mi sexo. La verdad es que me tenías en un punto donde nadie fue capaz de llevarme hasta ahora. Me cogiste los pies, te los metiste alrededor de tu palo medio desmayado y me puse a masturbarte con ellos. A mi gran sorpresa te pusiste firme en pocos minutos. Estábamos los dos muy excitados.
Cuando te toque el agujerito me dijiste que ni se me ocurriese, pero no había tanta firmeza en tu voz como para dar marcha atrás. Entonces te susurre al ido que no te preocuparas, que si estabas seguro que no querría, no lo iba a tocar, pero me dijiste de hacer lo que me apetecía, pero que te la meta ya. Esta suplica me animo y empecé a introducirte unas bolitas chinas tamaño pequeño en tu trasero. El "no" se había volcado en un “mas, mas”. Sentía mi sexo con ideas de crecer de nuevo y te puse los pies de manera a que pudieras jugar con el. Tus va y vienes me pusieron rápidamente a tono y sentí que tenia una necesidad tremenda de hacerte mía. Te quite los pies de mis entrepiernas y los deje levantado apoyados sobre mis hombros. No creo que hayas oído el gritito que solté cuando mi sexo toco tus labios. Fue como conocer por primera vez lo que era una relación sexual. Solo acercarme a ti, rozarte me hizo correrme de nuevo. Y de repente, sin más poder, di un golpe hacia delante y me pareció que nada mas existía que este momento. Gritaste, no de dolor sino de placer. Tu boca buscaba besarme y te acaricie los labios hasta que me chuparas los dedos. Mientras iba y venia dentro de ti empecé a sacarte las bolitas despacito y sentí tu respiración dispararse. Te estabas corriendo, dabas sobresaltos en la cama, buscándome y tratándo de hacerme llegar más en el fondo de ti. Y se mezclaron nuestros líquidos, ya estaba yo acostado encima de ti quitándote las ataduras y liberando tus ojos. Teníamos los ojos llenos de lágrimas.
Me pasaste las piernas encima de tus hombros y sin más avisos me penetraste salvajemente. Creo que todo el hotel oyó mi grito de satisfacción al sentir tu polla dentro de mí. Tenía el culo y el coño llenos, y te percataste que mi boca estaba abierta en busca de algo que chupar. Enseguida me metiste un dedo por este agujero vació y empecé a chupartelo con unas ganas que me desconocía. Ya me iba a correr, eso era un infierno de placer y cuando empezaste a sacar una bola con tu mano libre, dándome como una bestia con tu polla y jugando con tu dedo en mi boca me sentí la mujer más feliz del mundo. Mis chillidos apagados por tu dedo te avisaron que me estaba corriendo. Sentí mi flujo salir a chorro. Duro todo el tiempo que sacabas tranquilamente las 4 bolas que quedaban dentro de mi. Creo que me desmaye unos instantes. Estaba muerta, rendida, de repente me sentía vacía.
Te bese delicadamente mientras parecías dormida, y poco a poco correspondiste a mi lengua. Me sonreíste y me sentí el hombre mas afortunado del mundo. Te dije que nunca en la vida había sentido tanto placer y me llevaste de la mano a la ducha. Nos besamos sin parar pensando que eso no debía pararse nunca...
Se miraban con ojos de niños maravillados, una mirada que mucha gente desearía ver una vez en su vida en la cara de su pareja. Se sentían enamorados como nunca lo estuvieron nunca y decidieron ir a cenar algo antes de que ella se vengue de todo lo que el le había hecho pasar.
© Pascal Leurquin |